Cavidad muy conocida
y utilizada por los del lugar debido a su considerable tamaño; enclavada dentro de un encinar cantábrico, lugar
de interés comunitario por su enorme valor natural y paisajístico.
Han sido hallados en la entrada restos paleontológicos, hojas
de sílex y algunas cerámicas que no han sido aun estudiadas
en profundidad.
Junto a las aguas de
Rejullo y Hoyomenor, las de Tocinos resurgen de la cueva de la Peña,
del barrio ampuerense de Solamaza.